Cómo evitar conductas de riesgo al volante

//Cómo evitar conductas de riesgo al volante

Las cifras no mienten y muestran, año tras año, que la inmensa mayoría (hasta el 90%  según algunos estudios) de los accidentes se producen por errores en la conducción, derivados de actitudes irresponsables, negligentes e incluso temerarias. Usar el móvil, encender un cigarrillo, o pisar alegremente el acelerador son algunos de los factores que suelen terminar en accidente.

Las cifras de la DGT revelan que la siniestralidad se ceba especialmente en la gente joven. Los accidentes son la primera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años. Cuatro de cada diez fallecidos en accidente de tráfico tenía entre 15 y 24 años.

¿Por qué? Las razones hay que buscarlas en la necesidad que tienen los jóvenes de autoafirmarse. Desgraciadamente, muchos buscan expresarse mediante conductas temerarias o irresponsables al volante, lo que unido a la falta de experiencia, el alcohol o la falta de descanso explica las elevadas cifras de accidentalidad.

Pero no solo los jóvenes están expuestos. Otros factores hacen que la siniestralidad haya repuntado en los últimos dos años en todos los colectivos. ¿Las razones? Hablemos de algunas de ellas:

  • La crisis económica ha obligado a alargar la vida útil de algunos vehículos, o a no mantenerlos adecuadamente. Menos recursos hacen que el parque automovilístico envejezca. Un vehículo que no está en óptimas condiciones incrementa notablemente las posibilidades de sufrir un accidente.
  • El tabaco es otro de los peligros del que la mayoría de la gente no es consciente. El acto de encenderlo o apagarlo supone una distracción y siempre existe el riesgo de que se nos caiga encima provocando una situación complicada.
  • Los acompañantes pueden distraer al conductor mucho más de lo que pensamos. ¿Cómo evitarlo? Tengamos una actitud positiva y de colaboración: hablemos si es preciso, pero relajadamente, con el conductor, hagámonos cargo de los niños que puedan viajar en el vehículo, atendamos su móvil si es necesario.
  • Muchas personas activan sus rasgos más agresivos al sentarse ante el volante. Casi siempre, nuestro enfado con otros conductores se debe a interpretaciones imaginarias de las malas intenciones de los demás. Estas actitudes agresivas se acrecientan por la sensación de impunidad y privacidad que se vive dentro del propio vehículo. Lamentablemente las posibilidades de accidente se multiplican exponencialmente con este tipo de conductas.

Debido a nuestra actividad, especialistas en rescates de vehículos siniestrados, en Grúas Martínez nos topamos a menudo con las consecuencias de las conductas negligentes. La educación y la concienciación son las mejores armas para hacer frente a la mayoría de factores que hemos mencionado. Hacer que nuestro viaje sea más seguro depende, fundamentalmente, de nosotros mismos.